martes, 14 de abril de 2009

DE FRENTE MAR

dr20k5CRÓNICA DE UN DÍA CASI PERFECTO


No era un día más en la vida.  Me levanté a la hora de almorzar acusando los efectos de las cervezas bebidas la noche anterior, comí y charlé con los viejos un rato y me fui a dormir una siestita. Ya ahí me di cuenta de que era un día distinto. Era imposible, la ansiedad y los nervios se estaban apoderando de mi. Daba vueltas y vueltas en la cama, para acá y para allá, asi o asa y nada, no podía siquiera cerrar los ojos, ya estaba jugando el partido. Me preguntaba cómo íbamos a colgar todas las banderas para no tapar a nadie, cómo formaba el equipo y el modo más probable de hacer un gol, cómo me iba a vestir, no por elegancia sino por cábala buscando aquella remera que más éxitos tuviera o evitando aquel pantalón que contaba con un par de derrotas encima, en fin, todas aquellas acciones que aumenten las ondas positivas  o transmitan buenas vibraciones al lobo. Miré el reloj, faltaban 3 horas para el partido pero no aguanté, me subí a la moto y partí al polideportivo, previa vuelta por el centro del pueblo que se encontraba muy callado aunque algunos con la rojiverde puesta alteraban esa pasividad.


Llego al predio y saludo a un histórico: Jorge, todo bien? Bien bien, responde.  Sigo la marcha y freno en la futura climatizada para pispear, ¿habrán regado la cancha? Digo para mí. No se movía de mi cabeza este partido y todo lo que podía suceder alrededor. Un nuevo stop en la sede para un cafecito (entre los -10  y las coladas de los chinchones) como ante Concordia. Allí otros locos ya estaban opinando de lo que se venía, que bueno, no era el único. Ahora sí, última parada el estadio. Colgamos los trapos, la angustia crecía, la gente llegaba… El match comenzaba a horario y el aliento de la banda empujaba… Ay! Pasaba el tiempo y superábamos en todas las líneas, la euforia se agigantaba… ay ay! El entretiempo trajo algo de lucidez ante tanta algarabía. Pero el complemento traía algo entre las manos. Se gritaba como nunca y como siempre… ay ay. Pateaba Ojeda y gooool… ay ay ay! Una descarga de placer inmensa sin semejantes, el Lobo ganaba en el debut en la fase clasificatoria para el TAA! La alegría era toda rojiverde… Se daba lo que toda esa masa de humildes aficionados había ido a buscar… un regocijo para esas miles de almas golpeadas por la incertidumbre económica. Pero el destino o vaya a saber qué, no lo quiso así y un fallo en la defensa le permitió al visitante empatar un partido inmerecidamente. El aliento no paró pero se fue el partido. Resultado final  1 a 1 y la sensación de que era el día perfecto se vino a bajo a medias, porque a fin de cuentas quien te quita lo vivido LOBO?

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